SENEGAL, TAN CERCA Y TAN LEJOS.


El año pasado anduvimos por tierras africanas. Elegimos marchar a Senegal, leímos que se trataba de un buen país con el que tener un primer contacto con África. Nos pareció una buena opción, sobre todo teniendo en cuenta que el viaje lo haríamos en bicicleta....


En este viaje cumplimos escrupulosamente con lo que explicamos en la introducción de nuestro blog y estuvimos vagabundeando unos 1400 kilómetros por pistas y carreteras senagalesas.

Hacer el viaje en bicicleta fue todo un acierto. Senegal tiene un transporte público caótico. Si pretendes moverte por el país en taxis, autobuses, etc. probablemente pasarás la mayor parte del tiempo en paradas y estaciones de autobús y si optas por alquilar un coche los precios son muy elevados y no dejarás de moverte en una burbuja aislado de lo que te rodea.

No es que viajar en bicicleta por Senegal sea exactamente una experiencia paradisíaca, pero estando dispuestos a pasar calor y sed, salir por las mañanas sin saber donde vas a pasar la noche, o pedalear durante decenas de kilómetros entre un caótico e infernal tráfico para salir y entrar de Dakar, la bicicleta nos proporcionó una magnifica manera de acercarnos a los paisajes y a las gentes que viven (y sobreviven) en este país africano, y una vivencia en forma de viaje/aventura que te cambia, seguro que nos cambió.


En un principio pensamos viajar por el norte, pero cuando llegamos a Dakar y las altas temperaturas nos golpearon inesperadamente (eso que somos habitantes de estas tórridas tierras extremeñas), decidimos bajar hacia el sur por la costa, de momento la cercanía del mar nos aportaba cierto frescor.


La información que habíamos conseguido en las típicas guías de viaje (Lonely y otras) y en Internet, desaconsejaban totalmente cruzar Gambia (y menos en bicicleta). Iríamos descubriendo por nuestros medios lo erróneo y falso de toda la información y acabamos cruzando Gambia con las bicis sin problemas.


Mujer recogiendo restos de pescado en playa de Gambia


Tampoco pensábamos ir a Cassamance, “conflictiva región” del sur, que finalmente visitamos y atravesamos en bici fuera de rutas turísticas hasta Tambacounda, vía Kolda. Ningún problema.

Para rematar nuestro vagabundeo, cruzamos pedaleando el parque nacional Niokolo Koba hasta el pais Basari, por una carretera por la que nos habíamos asegurado en casa que no pasaríamos, tras leer en guías de viaje la facilidad de encontrar leones descansando en la carretera.....¡una cosa era ser acosado por un mastín en un cortijo extremeño, pero por un león!....Finalmente ningún problema (aparte de un calor asfixiante y nada de agua durante muuuchos kilómetros).


En las cercanías de Niokolo-Koba


Cuando viajábamos fuera de los circuitos turísticos de la costa, los cruces por las aldeas eran, cuando menos, arriesgados. Viajábamos cada uno con un carro rematado en lo alto por un banderín amarillo, y los muchachos al grito de tuba, tuba!!! (hombre blanco) salían corriendo tras las bicicletas intentando agarrarse o incluso saltar al carro, aquello parecía el Tour de Francia con un sprint especial en cada aldea. Si decidíamos parar a tomar algo de agua o los típicos bocadillos de judías, las caras de las mujeres eran todo un poema, unas se reían a carcajadas mientras miraban las piernas con los culotes y otras, a modo de sorpresa se les abría la boca como si se les hubiesen desencajado las mandíbulas. Realmente parecía como si hubieran llegado seres de otro planeta...



A la memoria acuden imágenes de habitaciones repletas de juguetes, la mayoría caídos en el olvido, de cualquier niño de nuestra sociedad, cuando te encuentras a un grupo de muchachos haciendo rodar un rudimentario juguete compartido entre todos. No pueden más que surgir las comparaciones pero como siempre son odiosas y ninguno de ellos es culpable.



mujer Basari


Los basaris se empeñan en vivir en sus aldeas situadas en los altiplanos de las montañas del sur. Intentan mantener sus costumbres, su religión. Aunque se están convirtiendo en un reclamo turístico y se hace necesario subir con algún regalo a las aldeas o “abonar” cada fotografía que realices. Aunque no se por que me extraña todo esto, recordando como viven ellos e intentando imaginar como te ven ellos a ti.


Bailarín en Abene (grupo de Mamlimbo)


Para Isa fue toda una experiencia este viaje. Senegal desborda música y baile por los costados. Estuvimos tres o cuatro días en Abene, descansando y recibiendo Isa clases de danza en la playa con un estupendo profesor. Un recuerdo para Mamlimbo. Asistir a un ensayo de un grupo local, bajo un gran árbol se convirtió en una de las mejores experiencias del viaje.



Sensación: piel de gallina imaginando la travesía al "paraíso"......

Comentarios

experiencia ha dicho que…
¡Qué bonitas fotos, y está muy bien seguir el viaje desde este blog,aunque estéis cerca! Muy chulo y seguid ...
Elena
Hola:

Ante todo felicitaros por vuestro viaje. Nosotros vamos en diciembre a Senegal, en bici (por supuesto).
Me gustaría contactar con vosotros para despejar algunas dudas.

Mi correo salva@salva-camboya.org
Mi tlf 620 93 22 22
Robin ha dicho que…
Raquel y las niñas "alucinan" con vuestras aventuras.Luisma.
saraggw ha dicho que…
felicitaciones por las hermosas fotos y los viajes, Sara
Concha Corrales Isaac ha dicho que…
Muchas gracias, Isa y Nicolás. Ahora he tenido un poquito de tiempo para disfrutar con todas estas experiencias vuestras, que sin duda me van a hacer falta para mi estancia en Senegal el próximo mes de Diciembre.

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